miércoles, 7 de octubre de 2009

En la oscuridad

Notaba su fría cercanía, su respiración entre jadeos; sabía que estaba allí.
Cerré con fuerza los ojos y me negué a escucharle; no debía oírle, no podía…
Su fría mano rozó mi mejilla y note como un suspiro moría en mis labios; le anhelaba, le deseaba, le echaba tanto de menos…
Relajé mi cuerpo y me entregué a esa sensación, sus manos sobre mi cuerpo, su boca sobre la mía, su aliento…
¡Su aliento! No lo sentía, no podía saborearlo; entre  en pánico.
Abrí los ojos y allí estaba; demacrado, frio, mirándome con sus ojos muertos, sin expresión, vacios; no, no podía ser él, no así.
-          ¡Vete!
-          Aun te amo- su voz apenas era un susurro- Ven, quédate conmigo.
Dolía tanto sentirle sin poder tenerle…
-          Por favor….
Me besó de nuevo y quedé desarmada, entregada a él como siempre…
Me encontraron fría, muerta pero en mis labios una dulce sonrisa; ya estaba con él para siempre…

martes, 6 de octubre de 2009

Marea Plena

La tarde caía lentamente, su muerte, aquella que siempre había temido, estaba frente a él.
Sabía  que no duraría mucho, tan sólo faltaba la decisión del mar; su amigo, su verdugo....
La tormenta había abierto en dos su barco y sólo, agarrado a una roca que lo sustentaba, aguardaba el fin.
La marea sería plena al ocultarse el sol  y poco podría hacer para escapar de sus garras.
Llevaba dos días peleando contra las bravas aguas del norte, aferrándose a esa roca cuando el mar se lo permitía, pero sus fuerzas ya no eran suficientes; sabía que en esa pleamar no podría pelear y esperar a que de nuevo su único medio de soporte volviera a la superficie.
Las fuerzas le fallaron y el primer trago de agua salada quemó su garganta.  Sus pulmones se abrasaban al dejar entrar el agua y su mente se perdió... en su mente sólo un recuerdo el dolor de morir en soledad.