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viernes, 16 de octubre de 2009

Sus ojos

Hacia años que aquella mirada le torturaba. Los había soñado mil veces y dibujado millones. ¿De quién eran? ¿Por qué le atormentaban? ¿Por qué le hacían sentir nauseas y todo se teñía de locura?
Los veía en su mente una y otra vez; azules, intensos, con una expresión que no sabía clasificar…
Por eso cuando los vio al fin en realidad no pudo evitar la frustración; ¡Eran esos! Pero la expresión… no; la expresión estaba mal.
Se abalanzó contra ella, maldiciéndola por tener aquella mirada, golpeándola, abriendo su cuerpo en dos tratando de ver su alma.
Y en el preciso instante en el que la vida se escapaba de su cuerpo, su mirada cambió.
-          - ¡Ahora sí! No estoy loco ¡Existen, existen!
Miró el cuerpo desvencijado de aquella mujer y como en sus sueños, las nauseas y la locura lo envolvieron todo.

domingo, 11 de octubre de 2009

Belleza Fatal

Deseaba ser perfecta, que la imagen del espejo no fuera aquella que veía.

  • Sólo unos kilos, nada más.

Esa era la escusa que se repetía cada vez que tomaba aquellas pastillas.
Estaban funcionando, había perdido tres kilos y no había modificado su dieta.
Todo iba bien, pese a que Miguel, su mejor amigo,insistía en que la veía mala cara desde hacia unos días.
Aquella mañana el ritual sería el mismo; ducha a primera hora, pastillas y el desayuno, pero no pudo seguir el plan.
Al levantarse un dolor intenso la había desgarrado, casi no podía moverse. Sus manos habían volado hacia su vientre tratando de aplacar ese dolor.
Al mirarlas, las vio cubiertas de sangre. Bajo la mirada y vio a ese ser abriéndose paso entre sus entrañas. En la radio las noticias sonaban...

  • Ultima hora, las pastillas Dieta flash están contaminadas por algún extraño organismo, varias muertes....

No llegó a oír más, ella era ya una victima.

viernes, 9 de octubre de 2009

Le amaba demasiado

¿Qué la había provocado? No era capaz de recordar. Sólo sentía el miedo, el dolor, la humedad de sus manos….
Cubiertos de sangre su cuerpo, su traje de fiesta, la mesa adornada con cada detalle para una velada romántica.
Había soportado demasiado; había sido ignorada, humillada, tratada a veces como basura… no pudo más, le amaba demasiado…
En su mano, un corazón aún caliente vertía sin control la sangre sobre el suelo, al seguir su rastro con los ojos vio su cuerpo; inmóvil, pálido y frio, cubierto de sangre y vísceras.
Un grito ahogado brotó de su garganta y de rodillas se rindió junto a él…
Cuando la encontraron, estaba abrazada al inerte y pútrido cuerpo que un día fue su esposo.
Al preguntarle por qué lo hizo, alzó sus inexpresivos ojos y sólo alcanzó a decir “Le amaba demasiado, no era capaz de odiarle”

miércoles, 7 de octubre de 2009

Enterrada viva

Silencio...oscuridad.....¿Dónde me hallaba? Tan sólo el espectro de las sombras estaban a mi alrededor.
Traté de ver pero no podía distinguir casi nada, sólo el cuerpo entumecido y quieto. La sombra de mis manos pasó frente a mis ojos. El grito de terror que brotó de mi garganta heló mi propia sangre.
Tan solo los huesos de las mismas se dejaban ver mientras carne putrefacta caía de ellas.
¿Qué me ocurría? No podía saberlo tan sólo en mi mente estaba la imagen de mis huesudas y pútridas manos.
Alce la vista y con esfuerzo vi la tapa dura que me sepultaba. Grité de nuevo y de mi boca surgieron mil gusanos que cayendo por mi rostro comenzaron a devorarme.
Descompuesta en vida mi final estaba claro; tan sólo esperaba no estar despierta cuando llegase.

En la oscuridad

Notaba su fría cercanía, su respiración entre jadeos; sabía que estaba allí.
Cerré con fuerza los ojos y me negué a escucharle; no debía oírle, no podía…
Su fría mano rozó mi mejilla y note como un suspiro moría en mis labios; le anhelaba, le deseaba, le echaba tanto de menos…
Relajé mi cuerpo y me entregué a esa sensación, sus manos sobre mi cuerpo, su boca sobre la mía, su aliento…
¡Su aliento! No lo sentía, no podía saborearlo; entre  en pánico.
Abrí los ojos y allí estaba; demacrado, frio, mirándome con sus ojos muertos, sin expresión, vacios; no, no podía ser él, no así.
-          ¡Vete!
-          Aun te amo- su voz apenas era un susurro- Ven, quédate conmigo.
Dolía tanto sentirle sin poder tenerle…
-          Por favor….
Me besó de nuevo y quedé desarmada, entregada a él como siempre…
Me encontraron fría, muerta pero en mis labios una dulce sonrisa; ya estaba con él para siempre…

martes, 6 de octubre de 2009

Marea Plena

La tarde caía lentamente, su muerte, aquella que siempre había temido, estaba frente a él.
Sabía  que no duraría mucho, tan sólo faltaba la decisión del mar; su amigo, su verdugo....
La tormenta había abierto en dos su barco y sólo, agarrado a una roca que lo sustentaba, aguardaba el fin.
La marea sería plena al ocultarse el sol  y poco podría hacer para escapar de sus garras.
Llevaba dos días peleando contra las bravas aguas del norte, aferrándose a esa roca cuando el mar se lo permitía, pero sus fuerzas ya no eran suficientes; sabía que en esa pleamar no podría pelear y esperar a que de nuevo su único medio de soporte volviera a la superficie.
Las fuerzas le fallaron y el primer trago de agua salada quemó su garganta.  Sus pulmones se abrasaban al dejar entrar el agua y su mente se perdió... en su mente sólo un recuerdo el dolor de morir en soledad.